Bodegas Muga, una ENOescapada muy especial

Imaginad que estáis pasando unos días de verano en el norte de España dónde el tiempo no siempre aporta las garantías de otras zonas: ¿Qué hacer si amanece entre nublado y soleado? Hay miles de posibilidades: MILES. Pero, para un enotender, acudir a una bodega es una apuesta segura, y si la bodega es Muga, el plan es perfecto.

Eso es lo que hice el pasado miércoles. Bien temprano pusimos rumbo a Haro en La Rioja. El mundo de los enotenders crece cada día más y -en esa ocasión- no fui sola sino que el grupo alcanzó los nueve participantes. El plan del día fue muy completo: visita a Bodegas Muga, comida en una bodega particular (la de la familia Olloqui) y un fin de fiesta en San Millán de la Cogolla, la cuna del castellano.

Pero será Bodegas Muga la protagonista del post. Lo primero, decir que la visita es francamente agradable. La zona de acceso a la visita se llama espacio Torre Muga y es un sitio precioso dónde esperar de un modo muy agradable. Allí se puede adquirir todo tipo de recuerdos de la visita: un buen vino, un sacacorchos, adornos inspirados en el mundo del vino, cremas de Uvas Frescas, etc.

La realidad es que nos encontramos con muchísimos visitantes: claramente nuestra opción de visitar Muga no fue nada singular, muchos decidieron el mismo plan: ¡ya se ve que han proliferado los enotenders con gusto!

El recorrido permite que el visitante se haga cargo de todo el proceso de elaboración del vino. Nuestra guía fue Cuca, una mujer apasionada del vino y de su trabajo que nos enseñó todo: el lugar en el que se recoge la uva durante la vendimia, el sitio en el que se produce el estrujado, los espacios reservados para las dos fermentaciones: la alcohólica y maloláctica, pudimos pasar por la tonelería, por la zona en la que se hace el clarificado y vimos muchas barricas llenas de vinos en pleno proceso de crianza. Al finalizar la visita catamos un cava y un crianza. Conclusión: detrás de una botella de vino hay mucho trabajo: es un arte, algo precioso.

Antes de despedirnos, Ana LopezCano (RRPP de la bodega) quiso acompañarnos un rato y contarnos algún secreto más en exclusiva: todo un honor que agradecimos mucho. Compartimos con ella un rico aperitivo acompañado de mi vino favorito: el Prado Enea. Nos fuimos -ya os podéis imaginar- felices y con varios de los maravillosos caldos de la bodega. ¡Un plan 10! Pero no es el único plan que ofrecen en Bodegas Muga. Además de visitar la bodega, se pueden concertar visitas a los viñedos, participar en cursos de cata y dar paseos en globo en los que se sobrevuelan los viñedos. ¿A qué esperas para ir?

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